Han pasado ocho años desde que Opel realizara el asalto al segmento de los monovolúmenes pequeños con el Agila. De aquella primera generación, la firma alemana comercializó medio millón de unidades, una cifra modesta debido -entre otras razones- a su imagen tosca. Ahora, con la segunda entrega del Agila, Opel no ha tropezado en la misma piedra y ha desarrollado un monovolumen de tamaño contenido, muy atractivo y resultón.
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